¿Quiénes son los dueños de la tierra en el Cauca?

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Cultivos

Por: El País. Marzo 15 de 2015.

Por sus derechos ancestrales, los indígenas en el departamento Cauca creen que deben recuperar las tierras perdidas en el pasado y a eso le han apostado en los últimos 40 años por vías legales o por medidas de fuerza.

Hoy, nadie sabe realmente cuántas hectáreas de tierra están en manos de estas comunidades. Ellos hablan de 250.000 hectáreas, de las cuales el 30 % serían productivas. Los gremios y empresarios del Cauca hablan de 721.000 hectáreas, de las cuales tendrían vocación agrícola unas 380.000 hectáreas.

Basados en esta última cifra, los agricultores y ganaderos del Cauca creen que es hora de que la disputa por la tierra en esta región termine por el bien de todos los caucanos , y con ello finalicen las invasiones de predios y las protestas como la que desde hace tres semanas se realizan en los municipios de Caloto y Corinto por la recuperación de tierras.

“721.000 hectáreas son equivalentes a un departamento del Eje Cafetero y esa región es muy productiva. Sabemos que las comunidades crecen, pero consideramos que el reclamo de los indígenas es injustificado, la tierra no se puede estirar y uno se pregunta cuál será el límite y qué les va a quedar a los campesinos, a los afros y al sector productivo”, dice Isabel Victoria Rojas, directora de la Sociedad de Agricultores y Ganaderos, SAG, en el Cauca, quien asegura que las cifras sobre posesión de la tierra son de un estudio de la Corporación Regional del Cauca y el Instituto Agustín Codazzi.

La constante crítica de los sectores productivos del Cauca es que en manos de los indígenas hay grandes extensiones de tierra, que no se producen y le aportan poco a la economía regional. Por ejemplo, destaca la directora de la SAG, hay 95.000 familias dedicadas a la caficultura en el Cauca que tiene en promedio 1,5 hectáreas, en algunas ocasiones en zona montañosa y que aún así han llevado a que este sector sea importante para el Departamento, lo que no sucede con otras comunidades como las ancestrales.

Diversidad de cifras

El departamento del Cauca tiene un poco más de 3,1 millones de hectáreas, de las cuales 1,5 millones son bosques y 947.482 hectáreas son praderas; para la agricultura serían 333.923 hectáreas, según datos disponibles.

Para el sector productivo, la frontera agrícola del Departamento es de 1,1 millón de hectáreas, de las cuales los indígenas -que son el 20 % de la población- tendrían 384.000 hectáreas y el resto de la comunidad 778.000 hectáreas.

Pero la región no cuenta con unas estadísticas oficiales y actualizadas que indiquen sobre el uso del territorio en este departamento y no se sabe qué predios están en manos de las diferentes comunidades que lo habitan, pues así como el 20% de la población es indígena, otro porcentaje similar es afrocolombiana y el resto campesina y mestiza.

Eduardo Camayo, consejero mayor del Consejo Regional de Indígenas del Cauca (Cric), afirma que no es cierto que estas comunidades tengan mucha tierra, pues solo el 30 % son predios productivos, y por el contrario dice que se vive en hacinamiento en poblaciones como Toribío, Corinto, Caldono, Inzá, Páez, donde “el que más tiene posee una hectárea”.

Estima que las comunidades necesitarían unas 500.000 hectáreas más y reconoce que hay una crisis de tierra, si se miran los requerimientos que también tienen los campesinos de la región.

Para Juan Manuel Paz economista y autor del libro la “Tenencia de la Tierra en el Cauca”, que recopila datos de las últimas cuatro décadas, no es tan fácil decir que las comunidades indígenas tienen mucha tierra porque hay variables a tener en cuenta tales como: la real frontera agrícola; las diferencias entre los municipios y la calidad de los terrenos, porque no toda la tierra que poseen es buena. Por eso, asegura el docente que estos puntos deben tenerse en cuenta a la hora de analizar la problemática caucana, aunque reconoce que también hay inequidad al interior de los resguardos.

Al respecto el Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana, entidad que ha acompañando al Estado y a las comunidades en la resolución de conflictos territoriales, considera que el hecho de que muchas de las tierras en poder de los indígenas no se trabajen, no es por un capricho de estos, sino porque están situadas en áreas de reserva, páramos o no son aptas para producir.

Además, según análisis de este Instituto, la problemática de las tierras varía de acuerdo a su escala y contexto espacial. Por ejemplo, el resguardo de Corinto tiene 2800 hectáreas, de las cuales hay en protección 117 hectáreas, 1361 productivas y 1053 hectáreas que pueden ser productivas con manejos especiales. En este resguardo conviven 2500 familias, es decir, que en promedio cada familia tendría menos de una hectárea.

“Hablar de toda esta tierra que tienen los indígenas es relativo, hay que mirar cuál se puede producir, no es lo mismo tener un predio en zona plana, con agua, que en la montaña. En todo el Cauca hay necesidad de tierras, pero no solo por parte de los indígenas, sino que la situación es grave para afrodescendientes y pequeños campesinos”, comenta Carlos Duarte, profesor adscrito al Instituto de Estudios Interculturales.

El mismo ejercicio hizo Nancy Bravo, coordinadora de proyectos productivos del proyecto Nasa en Toribío. Este municipio cuenta con 39.000 hectáreas y habitan 33.500 personas, de las cuales el 95 % son indígenas, pero el 70 % del territorio es reserva o sitios no cultivables, quedando disponible el 30 % para toda la población. “Esto indica que tenemos 9 personas por una plaza, lo cual es hacinamiento”, comenta.

Aún así, dice, el proyecto Nasa ha logrado consolidar varias iniciativas productivas en esta región que hoy le dan sostenibilidad a los tres cabildos que habitan la zona.

Yeins Santos, quien fue gobernador del resguardo de San Francisco en Toribío, afirma que a muchas comunidades les ha tocado acercarse a los nacimientos de agua porque no tienen más tierra. En esta zona hay más de 3000 espejos de agua en protección. “El Estado ha dado algunas tierras, pero no responden a las necesidades reales”, dice.

Lo que viene

El director del Consejo Gremial y Empresarial del Cauca, José Rodrigo Sánchez, asegura que los caucanos necesitan que el Estado se ponga serio y no salga al paso de las protestas prometiendo cosas que luego no cumplirá y que generarán más paros. “Hace un año se firmó un acuerdo nacional con los grupos indígenas, ahora vuelven a decir que les han incumplido y están pidiendo para sentarse a la mesa 3000 hectáreas adicionales y $2000 millones para proyectos productivos”.

Agrega que el Estado no puede seguir funcionando bajo estos parámetros y que es necesario que se revisen los acuerdos para establecer cuál es la real deuda de tierras que se tiene y por qué, y tomar decisiones definitivas para evitar que sigan tomándose los predios. Se estima que en Corinto hay 7 terrenos privados ocupados por las comunidades, algunos dedicados a la caña.

Esta es una de la mayores quejas del sector productivo. Uno de los casos dados a conocer esta semana fue el de la pyme El Diviso, ubicada en la vereda La Agustina, la cual exporta trucha.

Según denunció la compañía, desde septiembre pasado están sufriendo agresiones y amenazas por parte de un grupo de indígenas de la vereda El Canelo, que quieren situarse en esas tierras.

El senador Luis Fernando Velasco opina que un primer paso para superar la crisis de la región es saber a ciencia cierta cuál es la estructura de la propiedad; los gremios piden un reordenamiento jurídico y territorial y un pacto de convivencia para todos.

Pero profesores como Carlos Duarte, cree que más allá de la posesión y necesidad de la tierra, tanto comunidades indígenas como empresarios rurales deben estar dispuestos a debatir la mejor manera de poner a producir las tierras para el beneficio común.

Proyectos productivos de Toribío

Las comunidades indígenas del Cauca insisten en que necesitan tierra para proteger la vida y la sostenibilidad de las familias, no por poder económico como significa para otras culturas.

Hoy en día, algunos cabildos han logrado mantener proyectos empresariales a pequeña y mediana escala, con la producción de frutas, leche, café, plantas aromáticas, inclusive manejan la mina de azufre de Puracé. Una de las experiencias de mayor trayectoria está en Toribío con el proyecto Nasa que ha logrado consolidar varias iniciativas que, según los indígenas, son claves para la economía de ese territorio.

Nancy Bravo, coordinadora de los proyectos productivos, explica que desde hace 17 años están en marcha Juan Tama, una productora de trucha que hoy cuenta con 75 unidades productivas, es decir, familias que están dedicadas a esta actividad, llegando a producir 120 toneladas de trucha al año.

De igual forma, poseen una planta de lácteos en el resguardo de Tacueyó, iniciativa a la que se han vinculado 65 familias que practican ganadería amigable, no extensiva. También procesan café y existen varias cooperativas en este campo.

“Tenemos una planta procesadora de mora y gulupa (similar al maracuyá) con 120 cultivadores, todos agremiados. Estos proyectos nacen para dar respuesta a las necesidades de los productores de comercializar sus cosechas”, dijo.

Las empresas, según explica Nancy Bravo, son de los cabildos, pero en algunos casos se ha permitido invertir a personas naturales. Las utilidades de los negocios van unos fondos rotatorios y de solidaridad para la inversión general y las tierras son de todos, no hay propiedad privada.

Fuente: El País. http://www.elpais.com.co/elpais/economia/noticias/quienes-son-duenos-tierra-cauca 

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